Las “favelas” de Suiza: tienen salarios de más 4.000 euros y servicios de primer nivel


Cuando algunos inmigrantes latinoamericanos hablan en redes sociales de las “favelas” de Suiza, no se refieren a asentamientos precarios ni a barrios sin servicios básicos.

La expresión surgió como una ironía para describir las zonas más humildes de un país donde incluso los sectores populares tienen condiciones de vida difíciles de encontrar en muchas ciudades del mundo.

En Basilea, una de las ciudades más importantes de Suiza, los barrios considerados más modestos cuentan con transporte público puntual, servicios garantizados, calles seguras y salarios que pueden rondar los 4.000 francos suizos mensuales, el equivalente a unos 4.350 euros

La diferencia con las zonas más acomodadas suele estar más relacionada con la ubicación o el aspecto de las viviendas que con el acceso a infraestructura y prestaciones esenciales.

La comparación se volvió viral porque muestra una realidad llamativa: lo que en Suiza se considera un barrio obrero puede ofrecer una calidad de vida superior a la de sectores de ingresos altos en otros países.

El término se utiliza de manera irónica. No busca describir situaciones de pobreza extrema, sino marcar el contraste entre los barrios populares suizos y los de muchas ciudades de América Latina.

En estas zonas no hay calles sin pavimentar, problemas de acceso al agua ni servicios deficientes. Tampoco existen grandes diferencias en infraestructura respecto de los barrios más exclusivos.

Por eso, la palabra “favela” funciona más como una exageración que como una descripción real. La sorpresa surge al comprobar que los sectores considerados más humildes mantienen estándares de vida muy elevados.

Basilea tiene uno de los niveles de desarrollo más altos de Europa y alberga comunidades de trabajadores de distintas nacionalidades. Barrios como Klybeck y Kleinbasel suelen aparecer entre los sectores más populares de la ciudad.

Sin embargo, cuentan con saneamiento universal, una red de transporte integrada y altos niveles de seguridad. Los servicios funcionan con la misma calidad que en otras zonas y forman parte de un modelo que busca garantizar condiciones similares para todos los residentes.

La vivienda social también tiene un papel importante. Muchos edificios están sujetos a estrictas normas de mantenimiento y eficiencia energética, impulsadas por políticas públicas que reducen las diferencias entre barrios.

Gracias a este sistema, los habitantes pueden desplazarse desde las zonas más económicas hasta el centro financiero utilizando el mismo transporte y con niveles de comodidad similares.

La ubicación de Basilea también influye en el presupuesto de muchas familias. La ciudad se encuentra junto a las fronteras de Alemania y Francia, lo que facilita realizar compras fuera de Suiza.

Muchos residentes cruzan regularmente a los países vecinos para adquirir alimentos y productos básicos a precios más bajos. Esta práctica permite reducir gastos en una de las regiones con el costo de vida más alto de Europa.

Para numerosos trabajadores, esa posibilidad representa una herramienta adicional para ahorrar y mejorar su economía cotidiana.

Uno de los aspectos que más llama la atención es el nivel de ingresos. Según ch.ch, el portal oficial de información de la Confederación Suiza, el país no tiene un salario mínimo nacional.

Sin embargo, algunos cantones establecieron salarios mínimos propios que se aplican dentro de sus jurisdicciones.

En ese contexto, muchos trabajadores pueden alcanzar ingresos cercanos a los 4.000 francos mensuales, según la actividad, la cantidad de horas trabajadas y las condiciones de contratación.

El caso de Basilea suele mencionarse como un ejemplo de cómo las diferencias de ingresos no necesariamente se traducen en carencias cuando existen servicios públicos eficientes, infraestructura de calidad y acceso universal a prestaciones básicas.

Por eso, la llamada “favela suiza” no habla de pobreza extrema. La expresión refleja una paradoja que sorprende a quienes la descubren: incluso los barrios más humildes de uno de los países más ricos del mundo mantienen niveles de bienestar que en muchas partes serían considerados excepcionales.

Fuente: www.clarin.com

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